SanDan Hams

Una pasión familiar transmitida de generación en generación.

Los jamones San Dan son el resultado de una larga tradición, dedicación y respeto por el arte de la charcutería italiana. La empresa nació de una visión familiar que se remonta a la década de 1940, cuando Giuseppe Aimaretti y su esposa Giovanna se embarcaron en un proyecto que combinaba pasión, dedicación y maestría artesanal.

En las laderas de Monviso, está tomando forma un proyecto destinado a crecer con el tiempo, basado en valores sólidos y una profunda conexión con la región y la cultura gastronómica italiana.

Hoy, el legado de esa pasión continúa gracias a la nueva generación de la familia Aimaretti, que ha conservado y transmitido los secretos de un oficio ancestral.

Con el paso de los años, Prosciutti San Dan se ha convertido en un símbolo de equilibrio entre tradición e innovación: una empresa capaz de mirar hacia el futuro sin perder sus vínculos con el pasado.

Una historia que abarca tres generaciones.

La historia de Prosciutti San Dan es, ante todo, una historia familiar. Desde sus inicios, esta charcutería no ha sido simplemente una actividad de producción, sino un compromiso diario que ha involucrado a generaciones unidas por un mismo objetivo: preservar la autenticidad de la tradición italiana.

Desde los orígenes hasta el crecimiento de la empresa

La historia comenzó con Giuseppe Aimaretti, quien, junto con su esposa Giovanna, fundó un pequeño negocio especializado en embutidos. Gracias al trabajo manual, la experiencia directa y el conocimiento de las técnicas tradicionales, la familia desarrolló una habilidad que, con el tiempo, se ha convertido en un patrimonio compartido.

Con el relevo generacional, los hijos Claudio y Roberto han heredado el legado de sus padres, aprendiendo todos los aspectos del oficio: desde la selección de las materias primas hasta la cuidadosa gestión del proceso de maduración. Esta transición ha garantizado la continuidad y la coherencia en los valores que siempre han definido a la empresa.

Tradición artesanal y calidad sin concesiones.

El éxito de San Dan Hams, una pasión familiar, se debe a una atención constante a la calidad.

Cada etapa del proceso de producción está orientada a respetar las técnicas tradicionales, integrándolas con herramientas modernas que permiten mantener altos estándares y controles precisos.

Selección y procesamiento de materias primas

Uno de los elementos clave en la producción de prosciutto es la selección de la carne. La calidad de la materia prima es el primer paso para lograr un producto que cumpla con los estándares de la tradición gastronómica italiana.

A esta fase le sigue un procesamiento cuidadoso y meticuloso, en el que la experiencia acumulada a lo largo de los años guía cada decisión. El salado, el reposo y el curado se gestionan con esmero, permitiendo que el producto desarrolle su aroma, textura y características organolépticas distintivas.

El objetivo es preservar el equilibrio entre la artesanía y el control tecnológico, manteniendo intacto el vínculo con las técnicas tradicionales que siempre han caracterizado la charcutería italiana.

Innovación tecnológica al servicio de la tradición.

A lo largo de sus más de ochenta años de trayectoria, la empresa ha evolucionado sus procesos de producción mediante la integración de soluciones tecnológicas avanzadas. Este desarrollo nunca ha sustituido a la tradición, sino que la ha complementado, haciendo más eficiente el control de las distintas fases de producción.

El uso de sistemas modernos permite monitorizar las condiciones ambientales, los tiempos de procesamiento y los parámetros de calidad, garantizando una gestión precisa del proceso de producción. Al mismo tiempo, la experiencia artesanal de la familia sigue siendo la principal guía en cada decisión.

Este enfoque permite a San Dan Hams, una pasión familiar, mantener una identidad sólida en la que la tradición y la innovación coexisten armoniosamente.

El valor de la familia en la filosofía de la empresa

En el centro de todo sigue estando la dimensión familiar. San Dan no nació simplemente como una empresa de alimentos, sino como un negocio construido sobre la base de la colaboración entre generaciones.

El trabajo diario se rige por valores como:

prosciutto

respeto por la tradición gastronómica italiana


famiglia

transmisión de habilidades entre generaciones


qualità

atención constante a la calidad del producto


autenticità

Compromiso con la preservación de la autenticidad de la mano de obra.

Este espíritu representa la verdadera esencia de la empresa. El crecimiento tecnológico y organizativo nunca ha alterado su identidad original: una gran familia, incluso antes de ser una gran empresa.

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